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domingo, 29 de mayo de 2011

PUEBLOS INDIGENAS Y SISTEMAS JURIDICOS

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA.
MINISTERIO PARA EL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA.
PFG: COMUNICACIÓN SOCIAL.
UNIDAD CURRICULAR: HISTORIA I
SECCIÓN: 1201N


PUEBLOS INDIGENAS Y SISTEMAS JURIDICOS


INTEGRANTES
APONTE, DANIEL V.- 17.922.178



CARACAS, 25 DE MAYO DE 2011

INTRODUCCIÓN

  • Aproximación al Proceso histórico de los pueblos indígenas en América antes de la colonización Europea.
  • Contexto histórico Venezolano: Pueblos y comunidades indígenas actuales: Wayuú, Barí, Yukpa, Kariña, Warao, Yanomami y otros.
  • Filosofía o Sabiduría.
  • Cultura (Oralidad como modo de transmisión).
  • Organización social y política.
  • Sistema económico Modo de producción).
  • Sistemas de creencias (Cosmovisión).
  • Usos y costumbres.
  • Modelo de justicia.

APROXIMACIÓN AL PROCESO HISTÓRICO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS EN AMÉRICA ANTES DE LA COLONIZACIÓN EUROPEA.

LOS PUEBLOS AMERICANOS ANTES DE LA INVASIÓN

Antes de la invasión de los conquistadores europeos, muchos de los pueblos que habitaban América habían alcanzado a desarrollar sociedades urbanas importantes, basada en el trabajo del hombre; mientras que otros, sólo practicaban una agricultura simple o se dedicaban a la caza y la recolección. Los mayas, aztecas e incas construyeron complejas obras de riego, aplicaron técnicas agrícolas y organizaron Estados teocráticos. También inventaron un calendario de 365 días (mientras que Europa se guiaba por el gregoriano, menos exacto que el maya) y un alfabeto. Pero quizás, lo que más se destaca es la ciudad de Teotihuacán que en el año 500 D.c. era la ciudad más grande del mundo con 200.000 habitantes.
Los aborígenes aseguraban sus alimentos y demás bienes necesarios para vivir, a través de relaciones de reciprocidad y redistribución. La primera, consistía en la práctica de la solidaridad y ayuda mutua entre los miembros de la comunidad. Se ayudaban entre sí a cultivar y a cosechar. Mientras que la redistribución, consistía en el cobro de fuertes tributos en productos y en trabajo que eran contabilizados para determinar en que zonas sobraban o faltaban alimentos para luego distribuirlos en las poblaciones más necesitadas. Esto confirma el espíritu comunitario de los pueblos aborígenes americanos.

LA INVASIÓN
Al llegar el invasor ibérico con toda su maquinaria bélica y su ideología despectiva de superioridad, comienza a construir al "indio" como ser inferior, bárbaro. Por lo general, antes de la conquista de América, el conquistador hacía suya la cultura del conquistado, al mismo tiempo que enriquecía la de éste. Todo lo contrario ocurrió en América, el conquistador y el conquistado se presentan como oposiciones cerradas, imposibles de sintetizar. El conquistador no quiere ser asimilado, pero tampoco asimilar. Busca imponerse manteniendo su propia identidad, no quiere ser identificado con los hombres y pueblos que ha sometido. Los conquistadores ibéricos trataron de imponer su cultura y de extirpar la aborigen, ya que era vista como "demoníaca".
Los europeos no pudieron desarraigar la cultura aborigen, pese a que destruyeron templos, dioses y otras expresiones culturales. Debido a este fracaso, se planteó otra estrategia: la cristianización. Los ibéricos intentaron buscar una justificación filosófica y moral para la conquista. La encontraron en Aristóteles que decía: "Algunos seres desde el momento en que nacen, están destinados, uno a obedecer y otros a mandar". Según esta visión, no todos los hombres son iguales, sino distintos por naturaleza.
Aristóteles afirmaba: "La naturaleza... hace distintos los cuerpos de los hombres libres y de los esclavos, dando a éstos el vigor necesario para las obras penosas y haciendo a los primeros incapaces para los trabajos duros". O sea, que los indios sabían hacer, estaban capacitados, pero no sabían cómo; quien se lo debía decir era el europeo.
Ante todo esto, la iglesia católica creía que los errores paganos debían ser desarraigados y la verdad cristiana impuesta a toda costa. Hubo numerosos teólogos, como Juan Guinés de Sepúlveda, que estuvieron de acuerdo con la conversión forzada de los indios, mientras que otros como Bartolomé de Las Casas, sólo aceptaban la persuasión como único medio para la evangelización. Pero nadie reconoció en aquella época el derecho de los indígenas a mantener su propia religión.
Juan Guinés de Sepúlveda decía que los indios no fueron creados por Dios y que no son personas ya que viven fuera de la "ley natural", debido a su comportamiento. Dicha ley establece que lo perfecto domina a lo imperfecto, por lo que, la supuesta superioridad de los españoles será el derecho a dominar y a conquistar al indígena.
Sepúlveda también afirmaba que los aborígenes estaban mucho más abajo que lo humano, cercano a lo animal. Decía que eran débiles, cobardes, tímidos y carecían de virtud.
Todo lo contrario pensaba Bartolomé de Las Casas, que creía que, si bien el indio era débil, también era un hombre y como tal, ante los ojos de Dios, era igual que un español, por lo cual este último debía cuidarlo y educarlo. Pero más allá de estas teorías, lo que ocurrió en América fue un verdadero genocidio seguido de un fuerte etnocidio, muy importante para la construcción del indio como ser inferior.

CONSECUENCIAS DE LA INVASION
Es relevante tener en cuenta que en 1492, la cultura ibérica no era necesariamente moderna y racionalista, ni tampoco quienes manejaban el aparato colonizador; ni los invasores, eran precisamente una luminaria, sino más bien, estaban influenciados por la religión y la intolerancia que se desprendía de ésta, debido a lo cual sólo podían mirar a los indios a través de su estrecho prisma cultural. Los indios tenían que ser convertidos a la religión verdadera, pero a cambio de su oro y sus tierras. En caso de la más mínima resistencia se recurría a la violencia.
Esto ocurría con vertiginosa frecuencia, ya que los conquistadores justificaban a través de la religión la explotación, la esclavitud y los malos tratos. Toda esta violencia y esta masacre terminaron por convertir a los aborígenes en indios, ya que ellos mismo se convencieron de la superioridad europea. Las atrocidades realizadas por estos últimos no se pueden explicar solo por la codicia y el poder, sino también por una construcción de los indios por los españoles, como seres inferiores, a medio camino entre lo humano y lo animal, como pregonaba Sepúlveda.
La conquista y colonización de América se refiere al proceso histórico por el cual diversas potencias europeas conquistaron y establecieron sistemas de dominación colonial en el continente americano, desde finales del siglo XV hasta el siglo XIX. Este proceso implicó la desaparición de los grandes imperios americanos, particularmente el Imperio inca y el Imperio azteca, así como el colapso demográfico de la población americana. Simultáneamente, las potencias coloniales impusieron el uso generalizado de idiomas europeos en América, principalmente el español, el inglés y el portugués.

EL TRABAJO INDIGENA
A partir de la llegada de los europeos a América, las condiciones de vida de los indígenas americanos se deterioraron notablemente. Fueron obligados a realizar trabajos muy duros; se les quitaron sus tierras (algunos pueblos fueron trasladados por la fuerza a otros lugares); ya no pudieron trabajar en comunidad para asegurar la subsistencia de todo el grupo. La mortalidad aumento por este deterioro general de las condiciones de vida y porque muchos fueron exterminados murieron debido a epidemias de enfermedades introducidas por los europeos, como la viruela.
Los que sobrevivieron y sus descendientes se fueron incorporando de diversas maneras a las nuevas sociedades americanas, y en la mayoría de las veces realizando trabajo poco calificados, en situación precaria y con baja remuneración. Desde entonces, la mayoría de los descendientes de los aborígenes han vivido en condiciones de pobreza en áreas rurales (como por ejemplo en Colombia, Guatemala, México, Perú, Paraguay, Ecuador o Bolivia) o en reservas (este tipo de asentamientos se ha organizado sobre todo en los países anglosajones). Hoy es cada vez mayor la cantidad de aborígenes que viven en ciudades. Su objetivo es encontrar trabajo y mejorar sus ingresos; pero en la ciudad es más difícil mantener las propias costumbres y valores culturales. Por otra parte se han desarrollado distintos movimientos y organizaciones que procuran reivindicar sus derechos y sus culturas, algunos gobiernos se han preocupado por mejorar las condiciones de vida de la población aborigen y por reconocer algunos derechos, como el de aprender en las escuelas en su propia lengua además de hacerlo en la lengua oficial.

CONTEXTO HISTÓRICO VENEZOLANO.
Los pueblos indígenas que en la actualidad habitan territorio venezolano, desciende de los grupos que ya se encontraban en el territorio del país en el momento del arribo de los colonizadores.
Una de las características de estos pueblos es, haberse mantenido relativamente aislados, han preservado en mayor o menor medidas las costumbres y tradiciones de sus antepasados.
Cada pueblo indígena ocupa un territorio que, de acuerdo a sus creencias, les fue otorgado por los Dioses. Son lugares sagrados a los que les deben cuidado y respeto y en los que viven organizados en pequeñas comunidades o poblados. Estas comunidades generalmente son independientes económica y políticamente unas de otras, aunque mantienen entre sí estrechas relaciones sociales.
Los cabeza de familia o jefes de cada una de las familias de la comunidad, conforman una especie de consejo reconocido como la máxima autoridad. Entre los miembros de ese consejo se escoge uno de ellos para que los represente en sus relaciones con otras comunidades.
Estos jefes basan su poder en el prestigio que les proporciona su conocimiento sobre la historia sagrada, rituales y ceremonias, técnicas de caza y pesca, construcción de viviendas, comercio, etc. A su sabiduría deben agregarse la ecuanimidad, la tolerancia y el buen juicio.
Su liderazgo es reconocido por todos, pero no pueden imponer su voluntad, ni ejercer su poder sobre los otros miembros de la comunidad. En algunas etnias la autoridad se transmite de padres a hijos dentro de un mismo grupo. Las decisiones que afectan a la comunidad son tomadas de forma unánime en asambleas, luego de que cada uno de los miembros adultos ha dado su opinión al respecto.
En general, las sociedades indígenas de ahora, como las de nuestros antepasados, son sociedades profundamente democráticas en las que los alimentos, el trabajo y las diferentes responsabilidades que garantizan el bienestar de la comunidad son compartidas por todos sus miembros.
Así vemos como son los hombres quienes se encargan entre otras actividades de talar, limpiar y preparar el conuco y construir las viviendas. Además cazan y pescan, aunque en esta actividad también suelen participar activamente las mujeres y los niños.
Las mujeres, por su parte, se ocupan de la preparación de los alimentos, del cuidado de los niños y de garantizar la provisión diaria de agua y leña. También se ocupan del hilado del algodón, tejen cestas y chinchorros, así como collares y otros adornos que utilizan en su atavío personal. Ellas son las responsables del conuco y del fuego del hogar.
Los ancianos son responsables de los ritos y las ceremonias, deben conocer a la perfección la historia sagrada, y narrar sus enseñanzas a los más jóvenes para mantener viva la tradición.

La educación está basada en el ejemplo. Los niños y jóvenes colaboran con sus padres y tíos en las distintas actividades que realizan, los adultos los orientan siempre con mucha paciencia y tolerancia, sin recurrir jamás al castigo físico.

De acuerdo al censo indígena de 1992, la población indígena de Venezuela alcanzó la cifra de 315.815 habitantes, lo cual representaba para entonces el 1.5% de la población total del país.

En el año 2001 se realizó el XIII censo general de población y vivienda, que por primera vez incluyó el censo de comunidades indígenas el cual arrojó un total de 354.400 personas pertenecientes a un grupo indígena, y el censo de las comunidades indígenas, en el cual se registraron 178.383 habitantes. Ambas cifras arrojan un total de 523.783 habitantes indígenas distribuidos en todo el territorio nacional, que representa el 2.3% de la población nacional.
Según el censo de 1992, en Venezuela se encuentran 28 etnias ubicadas en diez estados: Amazonas, Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Mérida, Monagas, Sucre, Trujillo y Zulia.

Las 28 etnias son las siguientes: Akawayo, Añú, Arawak, Baré, Barí, Baniva, Eñepa, Guajibo (Jivi), Jodi, Kariña, Kurripaco, Mapoyo, Pemón, Pumé, Piapoko, Piaroa, Puinave, Sáliva, Sape, Uruak, Warao, Warekena, Wayuu, Yavarana, Yekuana, Yeral, Yanomami y Yukpa.
La población indígena según el censo de 1992, representaba el 1.5% de la población total del país y los grupos étnicos con mayor volumen de población era: Wayuu 63 %, Warao 9 %, Pemón 7 %, Añú 7 %, Yanomami 6 %, Guajibo 4 %, y Piaroa 4 %.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LOS PUEBLOS INDIGENAS EN VENEZUELA.

Ubicación geográfica:
* Amazonas : Baniva, baré, cubeo, jivi, jodi, kurripako, piapoko, pinave, sáliva, sánema, piaroa, Yanomami, warekena, yabarana, yekuana, mako, ñengatú.
* Anzoátegui: Kariña, y Cumanagoto.
* Apure: Jivi, pumé, y kuiva.
* Bolívar: Uruak, Akawayo, Arawak, eñepa, jodi, kariña, pemón, sape, piaroa, wanai, yekuana y sánema.
* Delta Amacuro: Warao, Arawak.
* Mérida: Wayuu.
* Monagas: Kariña, Warao, chaima, cumanagoto.
* Sucre: Kariña, warao, chaima, y cumanagoto.
* Trujillo: Wayuu.
* Zulia: añú, bari, wayuu (Guajiro), yukpa y japreria.

POBLACIÓN INDIGENA DEL ESTADO ZULIA. CENSO DE 1992.

Grupo étnico | Población
Añú | 17434
Bari | 1520
Wayuú | 168037
Yukpa | 4173
No indig | 5524
otros | 220
Total | 196911

Datos etnográficos de los pueblos indígenas de Venezuela.
Los Akawayo: También conocidos como kapon, están ubicados en la frontera del estado Bolívar con Guyana y su población se estima en 811 habitantes. Pertenecen a la familia lingüística caribe.
Los Añú: Son un grupo de la filiación lingüística arawak. Actualmente se concentran en el noroeste del Estado Zulia, tanto en rancherías palafíticas como en tierra firme. Son aún gente de agua y excelentes pescadores, son especialista en la fabricación de canoas, cultivan cocos en tierras fértiles de la zona, lo cual usan como medio de subsistencia y producción. La mayoría de los añú han dejado de hablar su lengua y sólo hablan el español.
Los Arawak: Son un grupo de filiación lingüística arawak, son conocidos como Arauco y lokono. Habitan en el estado Delta Amacuro, Bolívar y la Guayana Ezequiba. Se estima que son unos 159 individuos. Algunas comunidades son trilingües, hablantes del inglés, español y locono. Según el censo, su situación lingüística es bastante favorable, porque prácticamente toda la población sería bilingüe, lo que permitiría suponer que el aprendizaje del español no ha desplazado el uso y conocimiento de la lengua materna. Sin embargo, de acuerdo a una investigación reciente hay en realidad mucho menos hablantes, quizás uno solo.
Los Baniva: La lengua baniva pertenece a la familia lingüística arawak, y está íntimamente relacionada con las de los bare, tsase (piapoko), warekena y wakuénai (kurripako).
Los Baré: Baré significa, según algunos estudiosos, "compañero", mientras otros piensan que la palabra podría derivar de “barí”, que significa "hombres blancos". Hablan una lengua que pertenece a la familia lingüística arahuaca, y que el cruento proceso de aculturación ha hecho desaparecer casi por completo. El territorio tribal baré se extendía desde Manaos, a todo lo largo del Medio y Alto Río Negro y el Brazo Casiquiare, hasta algunas rancherías en el río Pacimoni. Situada en los límites del imperio español y portugués, la región fue escenario de continuas migraciones y disputas.
Los Barí: Son los únicos representantes en Venezuela de la familia lingüística Chibcha. Se encuentran ubicados al suroeste de la cuenca del Lago de Maracaibo, en la sierra de Perijá, estado Zulia. Antiguamente se les conocía como “motilones bravos”. Su población se ha calculado en unos 1520 individuos.
Los Chaima: Tomado de Belkis Rojas en Pueblos Indígenas de Venezuela en la Actualidad. Mérida: Universidad de Los Andes, 1989. Enfoque de Etnias Indígenas Tenían su asiento en las montañas del Guácharo (hoy Caripe). Junto a los cumanagoto, se autodenominaban Choto (gente, persona humana) y
Hablaban dialectos de una lengua común que les permitía comunicarse entre sí.
En la actualidad, aunque su lengua ya no se habla, no se ha perdido, puesto que fue estudiada y recogida en algunos textos por los colonizadores. En tiempos recientes, este material fue ubicado en el Archivo General de Indias y está siendo estudiado por un grupo de chaimas interesados en la revitalización de su lengua y su cultura. Sin embargo, aunque su lengua no haya sido recuperada del todo, lo más importante es el autorreconocimiento como indígenas chaimas y el interés que manifiestan en recuperar su identidad. El Soc. Rómulo Brito, de ascendencia chaima, estima que en la actualidad existen unos 8000 chaimas.
Los Cumanagotos: El sufijo goto, significa habitante de, morador de, de modo que cumanagoto parece significar habitante de Cumaná. Estaban ubicados al norte del estado Anzoátegui. La actual población rural de ascendencia cumanagoto conserva una conciencia vaga de su condición indígena. Se refiere a sí mismo diciendo: “Nosotros los indios”, pero este vocablo es utilizado como sinónimo de campesino pobre. Se han olvidado de su origen, de la lengua de sus abuelos, del nombre tribal y de las antiguas estructuras rituales y míticas. El género de vida y las costumbres campesinas de la región conservan, sin embargo, muchos rasgos aislados de la cultura cumanagoto. La aculturación es, sin duda alguna, antigua. La industria del algodón correspondía a las mujeres e incluía el hilado, el tejido y el teñido de la fibra con un colorante vegetal. Poseían husos para hilar y telares verticales que usan todavía algunas mujeres descendientes de cumanagoto. También subsisten algunas alfarerías tradicionales, muchos recipientes (platos, vasos, cucharas) se hacían con calabazas y taparas, que todavía se usan. La cestería es otra expresión de cultura material que todavía existe entre los descendientes de los cumanagotos. El mamure es el mimbre más usado, con el que elaboran cestas,
Los Eñepa: Es un grupo de filiación Caribe, tradicionalmente llamado panare en la literatura etnográfica. Ocupa un vasto territorio de alrededor de 20.000 Km.² ubicado en la parte noroccidental del Estado Bolívar, con un pequeño enclave en el Estado Amazonas. El censo de 1992 determinó que había 3.134 individuos para entonces, constituyendo un grupo pequeño, comparado con los demás grupos caribes del Estado Bolívar. Sin embargo, representaba hasta hace poco tiempo una de las etnias culturalmente más vigorosas de este estado, no sólo por encontrarse en franco crecimiento demográfico sino también por su resistencia a la aculturación, ya que a pesar de tener contactos permanentes con la sociedad desde hace un siglo, son todavía monolingües en su mayoría y muchos de ellos siguen viviendo de su economía tradicional: agricultura, pesca, caza en menor grado, recolección y artesanía. El desarrollo acelerado de esta región en los últimos años debido a la explotación minera intensiva (bauxita y diamante principalmente), la construcción de extensas carreteras en particular la que une a Caicara con Puerto Ayacucho, así como la presencia misionera, han comenzado a perturbar sus creencias, hábitat, aspiraciones, logrando quebrantar severamente su vigor étnico.
Los Japreria: Durante mucho tiempo fueron considerados como un subgrupo o parcialidad de la etnia yukpa, y ese es el tratamiento que se les dio en el censo indígena de 1992.
Los Jivi (Guajibo): Están distribuidos en varios sectores de una extensa área geográfica, contenida en su mayor parte en los Llanos Occidentales del río Orinoco, entre los ríos Apure y Guaviare. Fuera de un pequeño núcleo cerca de San Juan de Manapiare y de movimientos migratorios estacionales hacia los estados Guárico y Barinas, en Venezuela sus comunidades se ubican al Sur, Sur-Este y Nor-Oeste del Estado Apure y en los límites occidentales de los Estados Amazonas y Bolívar, en las sabanas próximas al Orinoco, entre Caicara y San Fernando de Atabapo. Existe, además, una importante población jivi en Puerto Ayacucho.
Los Jodi: La palabra más cercana para traducir jodi es "hombre". La lengua jodi no ha podido incluirse en ninguna de las grandes familias lingüísticas de América. Algunos autores la relacionan con el de’aruwa y el sáliva. Otros han observado similitudes con los sistemas vocálicos y la nasalización del yanomami. Poco se conoce de la historia de este pueblo. Su aislamiento parece estar relacionado con las dificultades de comunicación fluvial, que impidieron la penetración de los criollos a su territorio a pesar de que en la primera mitad de este siglo se explotó pendare, balatá, chicle y sarrapia en la región. Su territorio, una región selvática situada en el noroeste del Escudo Guayanés, en la cuenca media-superior del Orinoco.
Los Kuiva: Constituyen un subgrupo cultural y lingüístico del pueblo jivi o guajibo. Están ubicados al sur del estado Apure y también en Colombia. Hasta mediados del siglo XX, estos indígenas habían experimentado hasta entonces escasas influencias de aculturación. Además de su nomadismo intermitente, tenían como fuente de subsistencia la recolección, la pesca y la caza; vivían en chozas del tipo para vientos; hacían fuego mediante el sistema de rotación; los varones llevaban guayucos de corteza y todos los miembros del grupo eran monolingües. Sin embargo, la creación de nuevas comunidades tales como San Esteban de Capanaparo.
Los Kurripako: Kurripako significa gente que habla wakú, lengua que pertenece al tronco lingüístico arahuaco. Su territorio tribal comprende las regiones amazónicas de Venezuela, Colombia y Brasil. En territorio venezolano, se concentran en el distrito Casiquiare del Estado Amazonas, sobre todo en las riberas de los ríos Atabapo, Guainía y Orinoco. Los kurripako han perdido muchos de sus oficios tradicionales. Antes vivían en grandes casas comunales, y hoy en casas unifamiliares al estilo criollo.
Los Mako: En el censo indígena de 1992 fueron tratados como un subgrupo de la etnia wotjuja (piaroa). Habitan en el estado Amazonas y en la actualidad son unos 267 individuos. La escasa población que presentan, permite definirla como un pueblo en peligro e inminente desaparición, por lo que se considera de extrema urgencia consolidar programas que aseguren la vitalidad de la población, la cultura y la lengua de este pueblo.
Los Ñengatú (Yeral): Son representantes de la familia lingüística Tupí-Guaraní, que es la más extendida en toda Sudamérica. En Venezuela, los hablantes actuales del yeral son en su mayoría descendientes de arawak, parcialmente culturados y campesinados, quienes proceden, en su casi totalidad, del Noroeste de Brasil. Se encuentran ubicados en pequeños grupos desde la Piedra de Cucuy hasta Puerto Ayacucho, en el estado Amazonas.
Los Pemón: Constituyen el tercer grupo indígena numéricamente más importante en el país y forman parte de la familia caribe. Su nombre se traduce como “gente” y les sirve para distinguirse de la población criolla y de otros grupos indígenas. Habitan en la región sureste del estado Bolívar.
Los pemón se dividen en tres subgrupos, atendiendo principalmente a sus variantes dialectales: kamarakoto, taurepán, y arekuna. Aunque no se pueden establecer delimitaciones geográficas rígidas, los arekuna se concentran en la zona norte del territorio pemón, los taurepán se ubican hacia el sur, en dirección este-oeste en la boca del río Maurak, y los kamarakoto se encuentran en la región de Kamarata y Urimán. La mayoría de las comunidades de este grupo étnico están asentadas en área de sabana, en las proximidades de ríos y bosques.
La principal actividad de subsistencia es la agricultura itinerante y de tala y quema, con la cual se elimina la vegetación de pequeños bosques para establecer los conucos. En ellos cultivan la yuca amarga y dulce, el ají, el mapuey, la batata, el ocumo, el plátano, el ñame y la piña. Basan su alimentación en la yuca amarga, de la que obtienen almidón, casabe y kashiri, una bebida con alto grado alcohólico. La economía, en algunas zonas, también está basada en la minería.
A los hombres les corresponden las tareas como la tala para los conucos y las labores de cacería. Las mujeres realizan las tareas relacionadas con la siembra y cosecha de los conucos y la preparación de alimentos. En general, son monógamos pero está permitida la poligamia. Son excelentes artesanos: la cerámica pemón es de la mejor elaborada, y por ende, sus ollas constituyen un producto tradicional de comercio. Además, tejen chinchorros y cestas de fibras vegetales. Algunos de ellos participan en el turismo. Construyen tres tipos de vivienda: la maloca o waipá, el tapuy y el tapuruka. La más común es la waipá, una casa redonda de tipo habitacional con suelo de tierra apisonada, paredes de bahareque y techo de palma y, con una o dos puertas de entrada y con pocas ventanas. También viven en churuatas. Los pemón son muy alegres, festivos y cordiales.
Los Piapoko: Los piapoko, o "gente del tucán", son uno de los pequeños grupos de la región que pertenecieron a la antigua cultura arahuaca. Esta fue alguna vez una de las sociedades más importantes del continente. Habitaba la región comprendida entre el Amazonas y el Delta del Orinoco y controlaba, en el Alto Río Negro, la unión estratégica entre los dos grandes sistemas fluviales, centro de la red de intercambio comercial que enlazaba, como lo señalan las crónicas más tempranas, el Amazonas, los Llanos y los Andes. Cambios políticos y culturales en el seno de esta sociedad dieron origen a los grupos arahuaco de hoy, los warekena, los wakuénai, los bare y los baniva. En el caso de los piapoko, la adaptación a distintos ecosistemas influyó en la diferenciación de esta etnia en dos grupos claramente definidos: los piapoko de la sabana, llamados manakuári; y los de selva, conocidos como análima. En la actualidad los piapoko habitan principalmente los llanos orientales de Colombia. En Venezuela existen algunos asentamientos en el Estado Amazonas.
Los Puinave: Los puinave son una etnia minoritaria. No se sabe muy bien cuándo ni por cuales rutas llegaron a Venezuela, provenientes de la región del Inírida en Colombia, para establecerse en las inmediaciones de Guasuriapana y San Fernando de Atabapo. No se ha determinado con claridad el origen de la lengua puinave. Algunos autores la consideran una lengua independiente, mientras otros piensan que constituye el sustrato común de varias lenguas, o le encuentran correspondencias con el tucano y el macú.
En el pasado, sus aldeas eran provisionales, pues se desplazaban de continuo dentro del territorio tribal. Hoy en día, han adoptado la vivienda estable al estilo criollo, de planta cuadrada, techo de dos aguas y paredes de bahareque. Cada aldea y su territorio pertenecen al grupo que la habita.
Los Pumé: Comúnmente conocidos bajo el nombre de yaruro, los pumé constituyen una etnia de filiación lingüística aún no clasificada. Sus comunidades se ubican en la región central y sur del estado Apure: se concentran cerca de los ríos Arauca y Cunaviche, y particularmente en las vecindades de los ríos Capanaparo, Riecito y Sinaruco. En años recientes un pequeño número ha emigrado hacia el norte del estado, para establecerse en las inmediaciones de la carretera principal, desde Achaguas hasta San Fernando de Apure.
La gran mayoría de las comunidades tiene menos de cincuenta habitantes. La comunidad típica es pequeña, y está constituida por varias casas agrupadas, generalmente unifamiliares, pero no es raro encontrar residencias multifamiliares, las cuales parecen corresponder a un patrón que tiende a desaparecer. Las comunidades más pequeñas generalmente acostumbran estar conformadas por una sola familia extendida: un hombre casado con su esposa o esposas; sus hijos e hijas solteros, y sus hijas casadas con sus respectivos esposos e hijos.
Cada comunidad es autónoma, pero está encabezada por un capitán, quien desempeña una función social importante de representación ante el pueblo, como recibir a los visitantes y ser vocero ante las demandas externas, pero carece de autoridad real puesto que las decisiones más importantes las toma la comunidad por consenso.
La actividad agrícola se desarrolla en conucos y se siembran principalmente yuca amarga y maíz. Pescan en los ríos, cazan y recolectan en los bosques de galería y, en menor grado, en la sabana. En las últimas décadas, los pumé se han visto obligados a compartir su territorio ancestral con la población criolla debido a que, con el paso del tiempo, sus tierras han sido reducidas y han tenido que competir con los criollos por los mismos recursos. La mayoría de los pumé aún conserva sus ricas tradiciones culturales.
Los Sanema: Se les considera como un subgrupo de la etnia Yanomami. Se encuentran ubicados en los estados Amazonas y Bolívar).
Los Sáliva: Están ubicados en el estado Amazonas y son 61 individuos. Han ido perdiendo su lengua al sustituirla por el español. Sin embargo, en las últimas generaciones los porcentajes de monolingüismo en los niños entre 5 y 9 años han bajado a favor del bilingüismo español-lengua indígena. Habría que establecer cuáles son los factores que han intervenido en este cambio favorable hacia la enseñanza de la lengua originaria a las generaciones más jóvenes, y diseñar un plan de trabajo que permitiera el fortalecimiento y aumento de esta tendencia dentro de este pueblo indígena.
Los Sape: Se ubican en el sureste del Estado Bolívar, en la región del Alto Paragua y actualmente son unos 25 individuos. El uso de su lengua no está en peligro a causa de la irrupción del español, sino más bien por la escasa población que presentan. Es sumamente complicado garantizar la permanencia de una cultura y su lengua con tan poca población.
Los Uruak: Se conoce que se encuentran ubicados en la región del Alto Paragua, estado Bolívar y que son 39 individuos, pero no se dispone d e mayor información. Su lengua se encuentra en peligro de extinción por el número de individuos y no por el desplazamiento de la lengua originaria por el español.
Los Wanai (Mapoyo): Están ubicados al norte del estado Amazonas y se presume que no llegan a los doscientos individuos. Existen apenas unos diez hablantes de su lengua, los cuales pertenecen a generaciones ya adultas y sin contexto para su utilización. Por su precaria situación esta etnia está actualmente protegida por la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural que establece entre las disposiciones relativas a la defensa del patrimonio viviente del país, la atención a la cuestión de la lengua y el habla de los pueblos indígenas.
Los Warao: Habitan en los estados Sucre, Monagas y Bolívar. Se autodenominan warao, término que unos traducen cono “dueños de la canoa” y otros como “gente sobre agua”. Ambos reflejan la característica más resaltante de este grupo étnico que ha desarrollado una cultura adaptada al medio ambiente acuático, siendo la curiara el elemento inseparable de su vida. Su idioma es el warao, clasificado como independiente por algunos autores, mientras que otros intentan emparentarlo con el tronco chibcha.
El grueso de la población warao está asentado en la zona costera del Delta Central. Sus poblados se hallan ubicados a la orilla de los ríos y su vivienda sigue siendo el tradicional palafito sin paredes, aunque hoy en día cada vez se ven más viviendas con paredes de tabla.
Los warao son pescadores por excelencia, pero también cazan, recogen frutos silvestres y, sobre todo, explotan la palma de moriche que, durante siglos, fue el centro principal de su subsistencia. También cultivan algunos productos, entre los cuales destaca el ocumo chino. Estas eran y siguen siendo sus actividades básicas de subsistencia. En la actualidad, algunos warao se dedican al corte de madera y de la palma manacaque venden a los aserraderos y a las fábricas de palmito de los criollos ubicados en territorio warao.
Otros trabaja Actualmente visten a la usanza de los criollos, aunque aún se puede ver a algunos hombres vistiendo el guayuco. Las mujeres suelen adornarse mucho con semillas y huesos de animales.
Algunos trabajan en las fábricas de procesamiento de la palma de manaca, para la elaboración del palmito. En los conucos siembran ocumo chino, yuca dulce y amarga, plátano, cambur y caña de azúcar y, cuando las condiciones lo permiten, siembran maíz y arroz. Su vida también gira alrededor de la palma de moriche, a la que consideran una madre porque les proporciona su bebida, su comida y la materia prima para otros usos.
La familia extendida es la base de su organización social. Tradicionalmente la autoridad política la detenta el kobenajoro, quien también detenta un cargo religioso. Hoy día, esta autoridad tradicional así como también la organización social y económica está en franca descomposición, por la superposición de cargos oficiales impuestos por el gobierno regional, la introducción del trabajo asalariado y el cobro de sueldos por, cargos en la administración regional, que rompen con la pauta tradicional de cooperación y ayuda mutua en las tareas de subsistencia de cada familia extendida.
Como consecuencia de la intervención del caño Manamo, que produjo grandes cambios en el medio ambiente, la población warao del Delta Occidental se vio obligada a migrar y vivir en un medio distinto al tradicional, hecho que provocó profundas alteraciones en su sistema de vida. En general, la sociedad warao está sometida a un proceso acelerado de cambio que afecta todo su sistema, resultado de relaciones más constantes y profundas con la sociedad envolvente. Aún así, es posible esperar que tengan reservas espirituales para enfrentar la actual coyuntura, sobre todo si cuentan con el reconocimiento, respeto y apoyo de toda' la sociedad.
Los Warekena: Warekena significa “nietos del picure”, animal sagrado del cual se consideran descendientes. Esta etnia se desprendió de un grupo social más amplio conformado por los tariana, bare, tsase y wakuénai, lo cual se evidencia en la extraordinaria similitud lingüística y cultural que guarda con ellos. Pertenecen a un tronco lingüístico común, el arahuaco.
Esto se evidencia en la facilidad que tiene el warekena para aprender otras lenguas y no sólo del grupo arahuaco. Por lo general, además de tres o cuatro lenguas indígenas, dominan el castellano, el portugués y el yeral, una lengua franca de la región que mezcla castellano, portugués y varias lenguas indígenas del grupo arahuaco. La lengua warekena está hoy casi extinta y los warekena han adoptado la lengua de los baniva, grupo con el que comparten muchos rasgos culturales.
La población warekena habita principalmente en la comunidad de Wayanapi o Guzmán Blanco, a orillas del Guainía-Río Negro y en algunos sitios del caño San Miguel o Itini-Wini. Sin embargo, muchas familias emigraron hacia el Orinoco.
Los Wayuu: También conocidos como guajiro, son el mayor pueblo indígena del país. Su filiación lingüística es arawak, y su territorio tradicional abarca la península de la Guajira. En el siglo XIX se inició el traslado de mano de obra wayuu en goletas desde su península hasta el sur del Lago de Maracaibo para trabajar en las haciendas de caña de azúcar. Pero fue realmente el desarrollo de la economía petrolera en el Zulia lo que estimuló la emigración de estos indígenas hacia las tierras zulianas. En 1944, el gobierno regional construyó en Maracaibo el barrio de Ziruma para reubicar varios centenares de wayuu que se habían asentado en el norte de la ciudad. La atracción ejercida por la capital zuliana no se ha interrumpido y, hoy, más de 60.000 wayuu residen e n sus barrios. Igualmente, en las últimas décadas, los wayuu se han ido estableciendo en las zonas rurales al norte de Perijá y el sur del Lago, donde desempeñan un papel importante en la actividad agrícola y ganadera de esas regiones. A la vez, se ha podido observar recientemente el surgimiento de núcleos wayuu en otros centros urbanos como Barquisimeto, valencia, Maracay y Caracas.
En cuanto a sus costumbres los hombres de las más apartadas regiones visten el guayuco; las mujeres, en casi todos los lugares donde se encuentran, su manta guajira. Son sedentarios y seminómadas y presentan un alto grado de aculturación debido al contacto con pueblos vecinos de criollos venezolanos, colombianos y otros extranjeros.
Su economía está centrada en la pesca y en la cría de ganado ovino, caprino, porcino y vacuno. Quienes se han asentado en las ciudades trabajan como técnicos o profesionales en los sectores público y privado. En épocas de lluvia siembran maíz, frijoles, patilla y melones. Son buenos artesanos y se dedican a la cerámica, la cestería, el hilado, el tejido de tapices, hamacas, chinchorros y alpargatas.
En la Guajira, los Wayuu viven en pequeños asentamientos de casas dispersas, cerca de un pozo de agua permanente, habitados por familias emparentadas regidas por un sistema matrilineal, cuyo jefe es generalmente el tío materno llamado taulala. Todos los miembros vinculados entre sí por lazos de consanguinidad por la línea materna, llamados apushi, son los parientes "de carne" y pertenecen a una casta cuyo nombre por ejemplo: Uriana, Epieyú, Jusayú, etc. estos los utilizan como nombre propio, y suelen identificarse con ciertos espacios geográficos en la península.
Los cambios ocasionados a través de su largo contacto con la sociedad criolla, han quebrantado su bien definida identidad étnica dentro del contexto nacional. Es indudable que sus fuertes vínculos familiares, la conservación de su integridad territorial y el gran tamaño de su población (295.577 en Venezuela y Colombia) son factores que los ayudaron a conservar su lengua, organización social y política, religión, y muchos otros patrones. El futuro de esta etnia está asegurado por la proporción significativa alcanzada por ella.
Los Wotjuja (Piaroa): Son un pueblo de filiación lingüística saliva, cuyas comunidades se encuentran dispersas en un territorio comprendido entre Punta Piaroa en el Alto Orinoco y Los Pijiguaos en la cuenca del río Suapure. Hasta hace unos cuarenta años utilizaban casi todos los elementos tradicionales de su cultura material: hermosos guayucos blancos de algodón finamente adornados, casas comunitarias de forma cónico elíptica cuyos techos de palma llegaban hasta el suelo, cerbatanas cuyas flechas eran humedecidas con curare, pinturas vegetales, embarcaciones monóxilos y canaletes. Hoy ha cambiado mucho su cotidianidad.
Los Yabarana: Habitan en el estado Amazonas. Son 253 individuos y presentan una pérdida eminente y rápida de su lengua originaria. En pocas generaciones se ha observado un cambio drástico en relación con el conocimiento de su lengua: de una población prácticamente bilingüe en su totalidad en las generaciones adultas se pasó a altos porcentajes de hablantes exclusivos de español en las generaciones más jóvenes. Se considera imprescindible realizar un diagnóstico detallado de la situación y establecer cuáles han sido los factores que han intervenido en este cambio drástico de situación.
Los Yanomami: Las comunidades indígenas yanomami viven en la selva tropical y ocupan un territorio que se extiende a ambos lados de la frontera entre Venezuela y Brasil. Más de la mitad de los miembros de la etnia yanomami se encuentra del lado venezolano.
Su nombre significa persona, ser humano. Forman familias extensivas que viven en SHABONOS construidos de palma, en forma circular y con un gran orificio en el centro, a cielo abierto. Allí pueden vivir entre 20 y 200 personas, dependiendo del tamaño de su familia, se organizan en torno al fogón La vivienda es de tipo colectivo pues varias familias u hogares se reúnen para constituir una casa comunal o "shaBono", espacios cubiertos que están colocados en círculo; en tomo a una plaza central. Los yanomami construyen sus casas próximas a sus conucos y cada cuatro o cinco años se mueven para acercarse a nuevas plantaciones. Sus vidas giran alrededor de sus creencias ancestrales. Forman una sociedad igualitaria y no jerárquica, pues los chamanes, quienes ejercen la autoridad moral, no poseen distintivos y entre sus comunidades, funciona el principio de reciprocidad.
Las familias pueden ser monógamas o polígamas, pero en este último caso cada esposa ocupa su propio fogón con sus hijos. Cuando se amplía la familia, se añade un fogón más cerca del cual el o los hijo (s) mayor (es) se instala(n).
Se puede decir que aproximadamente la mitad de los casamientos que ocurren entre los miembros de una casa comunal, se realizan dentro de la misma y la otra mitad en casas vecinas y/o casas aliadas más lejanas. Las familias que se separan funden otra comunidad sobre el mismo modelo, pero un poco más lejos. Esas familias pueden también unirse con otra comunidad aliada y/o instalarse a proximidad. Según su tamaño, las comunidades están guiadas por uno o varios líderes.
Cada comunidad explota un amplio territorio a fin de obtener los recursos que necesita para reproducirse mientras respeta los territorios de sus vecinos. Cuando llega la pobreza del suelo, los obliga a abrir al cultivo a nuevos terrenos cada año Según el ciclo estacional, no es raro que dejen sus casas y sus conucos e irse a otros cultivos, productos que abundan en el territorio. Se instalan, entonces, en campos de selva durante varias semanas, sea en estos campamentos provisionales o en el SHAPONO.
La vida colectiva favorece una vida social muy intensa y muy animada. Hoy día, el contacto permanente de los Yanomami con la población criolla de la región amazónica y la invasión de garimpeiros ha causados, serias modificaciones en el ambiente y, en consecuencia, en su salud y costumbres tradicionales sociales, políticas, económicas y culturales.
Los Yekuana: Habitan en las regiones del alto río Caura, y ríos Erebato y Nichare del estado Bolívar; y el alto río Ventuari y ríos Parú, Cunucunuma, Iguapo, Padamo y Orinoco Medio en el Amazonas. El patrón de asentamiento característico yekuana es, pues, ribereño y podría decirse que disperso. Mantienen presencia en la llamada “tierra caliente”, y allí privilegian más la selva que la sabana para orientar sus comunidades y conucos. Su idioma está clasificado como perteneciente a la familia lingüística caribe. La palabra yekuana simboliza el origen común del grupo: sus ancestros de acuerdo a la tradición emergieron del Yekuana Jodo, cerro ubicado en las llanuras adyacentes al alto río Cuntinamo. A esta etnia también se la conoce comúnmente como maquiritare (término que no proviene de su lengua). Poseen una economía mixta de horticultura y caza, dedicándose también a la pesca. La tendencia apunta a que las mujeres se identifiquen más con las labores del conuco, contando sólo con la presencia masculina para la quema y el limpiado del mismo.
Los Yukpa: Son el único grupo étnico de filiación caribe que reside en el occidente de Venezuela. Sus asentamientos se ubican en los valles de la vertiente venezolana de la Sierra de Perijá, en el Estado Zulia, desde el río Santa Rosa en el sur, hasta el alto río Guasare, ríos Palmar y Lajas en el norte.
El pueblo yukpa presenta cierta homogeneidad cultural. No obstante, las diferencias geográficas de la Sierra de Perijá han producido variantes dialectales que han contribuido a la formación de un subgrupo diferente prácticamente en cada valle. Los asentamientos yukpa se distribuyen en forma dispersa en la Sierra de Perijá. Tradicionalmente, estos eran más pequeños que en la actualidad y estaban conformados por una familia extendida encabezada por su jefe, agrupando varias viviendas en las que habitaba una familia nuclear en cada una. Muchos yukpas se han establecido en las tierras bajas al pie de la Sierra, especialmente en la misión de Tukuko y sus alrededores. La agricultura de tala y quema sigue siendo su principal actividad de subsistencia, complementada por la caza, la pesca, la recolección y una incipiente ganadería. El maíz es el cultivo y alimento principal de los yukpa, combinado con la yuca dulce, los plátanos y los cambures. En las últimas tres décadas el cultivo del café se ha extendido por todas las comunidades, y constituye el cultivo comercial más importante de sus familias. Los yukpa comercializan el café a través de su propia empresa cooperativa establecida en Machiques.
Piaroa: Es riguroso y disciplinado y descarta todo acto de violencia física o verbal. Su idioma tiene influencias arawak y caribe. Se ubica a orillas de los ríos Puruname, Sipapo, Autana, Cuao, Guayapo, Samariapo, Cataniapo, Paria, Parguaza, Alto Suapure, Orinoco, en el valle del Manapiare, cuenca inferior del Ventuari y cerca de Puerto Ayacucho, estado Amazonas. Según el último censo hay actualmente 12.558 piaroa. Los piaroa son el vivo ejemplo del mestizaje, han dejado entrar en su cultura muchos elementos de sus vecinos criollos, pero a su vez ellos son herederos de las culturas ya extintas de la zona. De hecho algunas comunidades cuentan todavía con un chamán. Hoy en día hay docentes y enfermeros dentro de sus comunidades. Hasta hace muy poco utilizaban casi todos los elementos tradicionales de su cultura, tanto en su vestimenta con guayucos como en la vivienda (grandes construcciones cilíndricas cuyo techo de palma llegaba al piso) y en la pesca. Hoy han cambiado mucho su cotidianidad. La gran mayoría se viste como lo hacen sus vecinos criollos.
La gran churuata tradicional es usada sólo en unas pocas comunidades, mientras que la mayoría se organiza en casas unifamiliares. Los piaroa han sido considerados como buenos comerciantes, de hecho la actividad comercial con sus vecinos continúa hoy en día; incluso podría decirse que una buena parte de las frutas y de los productos derivados de la yuca que llegan a Puerto Ayacucho provienen del comercio con los piaroa.
Los Kariña: Pertenece a la familia lingüística Caribe, comparten con otros grupos Caribe-hablantes elementos de un modelo de estructura social, basado en la familia extendida, formada por un hombre casado, su esposa, sus hijos solteros y sus hijas casadas, más los maridos de ellas y sus hijos. Cada comunidad es autónoma; las decisiones relevantes se toman por consenso; la figura es el dopooto o capitán, la cual, ejerce un liderazgo centrado básicamente en su capacidad de negociación y persuasión.
En lo político, destacan la descentralización, ya que cada aldea o comunidades es autónoma, y la figura del dopooto O "gobernador', cuyo liderazgo se fundamenta en el prestigio personal; en la extensión de su red de parentesco y en su capacidad de persuasión, puesto que sus decisiones no son coercitivas sino fruto de un amplio consenso. No obstante, los kariña han logrado mantener su identidad étnica como segmento diferenciado de la sociedad nacional, su idioma, código de expresión de innumerables contenidos culturales propios y diversas costumbres sociales.
LA FILOSOFIA INDIGENA
Una enseñanza que nos dejan nuestros antepasados indo americanos es que para la existencia y la continuidad de la vida, debemos cuidar a nuestra Madre Naturaleza, nuestros hermanos árboles y animales, así como a los ríos, lagos, mares, océanos y sobre todo, al aire oxigenado que nos permite respirar y vivir. Una máxima filosófica Indo americana es: "yo soy tú, tú eres yo", que nos habla de que todos somos hermanos, hijos del sol y de la tierra.
Esta filosofía de hermandad sólo fue posible en una sociedad en la que no existió la propiedad privada. Por tanto, los hombres no sólo se trataban como hermanos, sino que también lo eran, al no estar separados, ni diferenciados por riquezas materiales.
Por lo que respecta a sus conocimientos científicos sobre la agricultura, las matemáticas, las fiestas, etc. las tenían fusionadas con su concepción filosófica acerca del origen de la vida, tal como lo cuentan sus libros sagrados.
Toda filosofía es una moral. El propósito y la intención del sistema de creencias construyen una moral. La filosofía indígena no afirma que "todo está vivo", "todo es consciente" o "todo tiene un alma"; afirma que hay que actuar como si así fuera. O sea, hay que anteponer el respeto, porque lo otro tiene el poder de dañarnos. Tal vez se trate de una moral sencilla, pero muy efectiva, que no requiere de cárceles ni de celadores. La filosofía indígena procede como si existiera una fuerza vital universal que conecta a todos los seres vivos, a los accidentes del paisaje y a los fenómenos naturales. También vincula a los vivos con los muertos. Son los chamanes quiénes poseen el poder de mediadores entre estas fuerzas espirituales.

REFLEXION SOBRE LA SABIDURÍA INDÍGENA
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas. Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio. Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.

CULTURAS INDIGENAS VENEZOLANAS
Actualmente los pueblos indígenas que viven en nuestro territorio han adoptado mucho de las costumbres de la vida moderna al igual que ocurrió en los tiempos de la colonia, cuando por ejemplo, fueron convencidos en creer en un solo Dios. Los indígenas que habitan en lugares de difícil acceso, como las selvas, mantienen vivas sus costumbres ancestrales mientras que la situación de otros es diferente; se le utiliza fines particulares en la explotación de la tierra.
Al igual que en el pasado, estas comunidades se ven afectadas también por el impacto ambiental que generan las diferentes actividades económicas que se realizan en los espacios donde habitan. En vista de esta situación se han organizado en grupo de prisión siguiendo el ejemplo de otros países, donde gracias a sus protestas y peticiones se le han reconocido sus derechos, entre los que se incluye el respeto a su territorio, lenguas y costumbres.
En la actualidad, nuestra comunidad indígena participa de manera activa, a través de sus representantes en la Asamblea Nacional, en las decisiones económicas, políticas, sociales y culturales, conjuntamente con el resto de la población venezolana.

LA ORALIDAD, TRANSMISORA DE CULTURA
Para la opinión pública mundial, todas las sociedades indígenas continúan siendo primitivas, atrevidas, salvajes, incivilizados, pobres en manifestaciones cultural, virtualmente carente de lenguaje articulado y en si condenados a desaparecer; esta concepción se refleja a los sistemas educativos regando la especificidad de cada cultura indígena.
En la actualidad los miembros de las culturas orales están su ingresos al mundo de la escritura, guiado por el principio de que en esta época ya es imposible que las sociedades indígenas sigan permaneciendo aislados entre si, autocráticas y autosuficiente.
En las sociedades indígenas el saber es transmitido de manera oral. La participación del individuo en la producción cultural es distinta, en efecto son los individuos quienes producen nuevos intentos técnicos, cantos, historia, etc., para ser integrados en la cultura tienen que ser aprobados y aceptados por el grupo, por ejemplo: si una persona produce un canto, este puede ser escuchado por otros y transmitido de boca, en boca, hasta que todo el grupo lo cante: este canto se vuelve patrimonio del grupo.

LENGUAS INDIGENAS
Muchas de las lenguas indígenas de Venezuela se encuentran amenazadas y/o en peligro de extinción. Las dos familias lingüísticas con el mayor número de idiomas son la Arahuaca y la Caribe.
Según datos disponibles del último censo indígena (1992) y vivienda de 2001, en Venezuela se habla al menos 31 lenguas indígenas, de los cuales 25 se agrupan en siete familias lingüísticas, y los otros 6 no prestan parentesco reconocible con otras lenguas y por lo tanto se consideran lenguas aisladas.
Venezuela cuenta con algo más de treinta lenguas y culturas indígenas, ninguna de las cuales es desconocida, gracias a un importante número de investigadores, algunos de ellos indígenas, quienes han desarrollado la mayor parte de su labor en los últimos cincuenta años. No obstante, la riqueza de estas manifestaciones es tal que aún falta extender y profundizar mucho más esta labor, antes de poder afirmar que poseemos un conocimiento realmente sólido de este campo, por lo que se hace necesario seguir investigando y emplear en grado creciente las nuevas tecnologías electrónicas y computarizadas para la recolección y análisis de nuevos textos emergentes, a veces muy distintos a los ya conocidos.
Las grandes familias lingüísticas representadas en las etnias de Venezuela son la arawak, caribe, chibcha y tupí-guaraní, ya que la familia timote parece haberse extinguido en la primera mitad del siglo XX en los Andes venezolanos. Las lenguas arawak son las más numerosas: el wayuu (guajiro) y el añú (paraujano) en el estado Zulia; el lokonó o arawako, en el estado Delta Amacuro. El resto de las lenguas arawak se encuentran en el estado Amazonas, el tsaase o piapoko, el kurrim o kurripako, el baniva, el yavitero (casi extinto), el wakena y el baré. Las lenguas caribe: yukpa y japreria, en el estado Zulia; el kariña en los estados Anzoátegui, Bolívar, Monagas y Sucre; el pemón, en el estado Bolívar; el eñapa o panare, en el estado Bolívar; el mapoyo, y el yekuana, en los estados Bolívar y Amazonas; el yabarana, en el estado Amazonas. La familia chibcha en Venezuela está representada por la etnia barí, en el estado Zulia, y algunos agregan a los tunebo, quienes ocasionalmente aparecen en la frontera colombo-venezolana. El tupí-guaraní tiene como único exponente el geral, suerte de prolongación de la etnia del mismo nombre que puebla distintas subregiones del norte de Brasil.
Por otra parte, en Venezuela abundan las lenguas indígenas independientes, vale decir no afiliables a ninguna de las grandes familias conocidas: el warao, en los estados Delta Amacuro, Monagas y Sucre; el sapé y arutaní, semiextintas, en el estado Bolívar; el sanemá y el yanomami, integrantes de una sola familia, en los estados Bolívar y Amazonas. El jivi o guajibo, en los estados Apure y Amazonas; el jiwi o cuiba, muy emparentados con el anterior, en los estados Amazonas y Apure; el piaroa, en los estados Amazonas y Bolívar; el puinave, el maco (parecido al piaroa) y el sáliva (al norte, en los límites con Colombia), en el estado Amazonas; el pumé o yaruro, en el estado Apure.

Organización social y politica de los indígenas de Venezuela:
Es importante resaltar que la mayoría de las etnias, pueblos originarios, se han adaptado a la convivencia a la población criolla, aunque aún mantienen su identidad étnica, el idioma y los valores culturales, ancestrales, entre otras muy diferentes a aquellos indígenas que han sido atraídos por ciudades como: Maracaibo, Tucupita, Puerto Ayacucho y Caracas, en donde viven en esta ciudad algunos en condiciones deplorables y constituyen parte de la población urbana marginal.
Como toda comunidad humana, los indios tenían una organización que les era peculiar, propio de ellos; su organización social, no era igual en todos los lugares venezolanos, pero sí disponía de rasgos generales comunes, solo se caracterizan por poseer formas de vida y organización distintas de las sociedades Modernas e industrializadas a continuación se nombraran algunas de sus formas de sistemas en lo SOCIAL Y POLITICO:
- Los Pueblos Originarios de Venezuela, se caracterizan por poseer armonía con el entorno, tener capacidad de adaptarse y obtener de el, los recursos necesarios para la subsistencia.
- Según investigaciones arqueológicas, se especializaron en actividades como la caza, que requería de grandes habilidades físicas y mucho arrojo, y por esta razón, el liderazgo de los pueblos recaía en los hombres más fuertes, capaces para procurar los alimentos.
- Unas de sus características predominantes, es el matrimonio de los indígenas, este le daba un orden a su vida social, pues lo más importante era la familia, la cual definía las costumbres de la vida en común de los indígenas, era extensa y a veces una sola formaba una gran población. En la región de Guayana, tiene predominio esta clase de familia por ser extensa, en la cual la madre lleva el peso de los quehaceres domésticos y ejerce una cierta autoridad. Por eso a las residencias de esos pueblos se les llama Matri-locales pero, aunque todos los pueblos presentan este origen común, cada uno de ellos ha desarrollado su manera de ser, adecuándose a sus condiciones particulares de vida, como a ellos les parezca.
- En su organización política cuentan con un consejo de ancianos. En algunos grupos este consejo se elige una autoridad especial, en ocasiones esta autoridad es llamada el Piache o Chaman o Brujo de la Tribu.
- Los jefes guerreros, conductores de los enfrentamientos entre pueblos indígenas, desarrollaron rivalidades contra otros grupos, algunas de las cuales generaron guerras y matanzas. De allí los grandes estrategas y los valiosos guerreros llegaron a ocupar cargos de jefatura, especialmente en los pueblos de las familia Caribe, que eran mas dados a iniciar guerras y a desplazar sus tierras a otras aun invadiendo a otros grupos, estos en especial los Caracas familia Caribe, elegían los jefes temporales solo para acciones guerreras especificas, por lo general se escogían jóvenes que habían probado su destreza en acciones de caza, y conocedores de hábitat.
- Algunos carecían de gobernantes y otros grupos si tenían jefes, quienes después de la conquista, serian identificados con el nombre genérico de “Cacique”, era el que destacaba por su capacidad combativa, la cual era escogido por consenso y participaban todos los miembros de la comunidad, como las mujeres e incluso los niños.
- Algunos pueblos eran pacifistas y se escogía un jefe, al que poseía mucha experiencia de conocimientos religiosos y el que mediaba con otros pueblos para usar y aprender de otras costumbres, eso hacía que tuvieran relaciones constantes con otras etnias.
- Tenían diversas organizaciones sociales y políticas, pues predominaban formas de liderazgo más locales, más igualitarias y no poseían Estado, cosa que los diferenciaba de otros pueblos étnicos como los de México, Centro América y del Sur.
- Después de la colonización los jefes de los pueblos guerreros, se hicieron, más notorios porque condujeron a sus pueblos en lo que ahora se ha denominado “la Resistencia Indígena”, es por ello que la mayoría de los Caciques quedaron registrados en nuestra historia ancestral.
- Poseen una organización casi perfecta, pues modificaron su paisaje, con el fin de adaptarlo a sus necesidades, crearon formas de infraestructura, viviendas construidas como apoyo de la actividad agrícola, para resguardarse de la lluvia o del sol, y de los peligros a los que estaban expuestos en la selva, por ejemplo las viviendas hasta nuestros días son muy populares: La Churuata, La Choza (estas se usan en el presente en los restaurantes), Palafitos y los Shabono; también vencieron distancias con la elaboración de medios de trasporte como las Canoas, con base a conocimientos previos de la naturaleza, de sus productos y para tener contacto con las comunidades mas lejanas.
- Cada mujer de la tribu, no podía tener la cantidad de hijos que pudiera o quisiera, pues solo podía trasladar los que pudiera llevar de un lugar a otro.

SISTEMA ECONOMICO (SISTEMA DE PRODUCCIÓN).
Todas las comunidades indígenas de Venezuela, desde sus orígenes, tuvieron y han tenido sus formas ancestrales, propias o autóctonas de producción. Por muchos años fueron los dueños de los medios de producción, hasta que llego la Colonia. Por supuesto que esos medios de producción: La tierra y otros fueron ordinarios, rústicos y sin la posibilidad, de utilizar medios tecnológicos inexistentes en nuestras tierras en esos tiempos, para modificarlos o mejorarlos para un mejor rendimiento.
Crearon una artesanía indígena, basaban su alimentación en la agricultura, la caza y la pesca; y de ella pudieron vivir por mucho tiempo hasta que los imperialistas de aquel tiempo los despojaran hasta de sus propias vidas.
Fueron saqueados del principal factor de producción del cual disponían a su capricho, como lo fue las grandes extensiones de tierra por donde merodeaban a sus anchas.
Vino la Colonia y con ella los males que siempre se irradian per se, del sistema de dominación del hombre por el hombre: Esclavitud, Latifundio, Capitalismo, Imperialismo.
Antes de la Conquista, las comunidades indígenas reflejan su producción creadora en los complejos líticos ubicados en el período de cazadores; en la cestería, la cerámica y los trabajos de concha; en los objetos para guardar y preservar los granos y raíces y en los instrumentos de pesca, testimonios todos de una producción artesanal que transforma la naturaleza, reflejando la evolución económica local ,es decir, el eco desarrollo", adaptando y creando tecnologías adecuadas a las condiciones ecológicas de la región.
A partir del siglo XVI, con la conquista y colonización española, se transforman estos modos de producción y la vinculación de las comunidades indígenas con su entorno. Los procesos de transculturación, afianzados con el mestizaje biológico, inciden en estas comunidades con el desarrollo de los cultivos comerciales del café y del cacao, característicos de la economía de la Colonia, como lo explican ampliamente Sanoja y Vargas (1983).
"Aunque, en general, la dieta de las comunidades indígenas continuó prácticamente imperturbable en lo referente al autoconsumo, debían, por otra parte, producir un conjunto de otros bienes económicos con valor de cambio, creándose así lo que podría designarse como una doble personalidad social. Este hecho era particularmente cierto en el caso de manufacturas tales como los tejidos de algodón o de fique, que si bien constituían una artesanía tradicional, eran consideradas como una especie de moneda de cambio.
Por otra parte, a medida que los indios fueron perdiendo el control efectivo de sus tierras, su trabajo quedó disponible para diversas explotaciones económicas, tanto agrícolas como pecuarias y artesanales, abriendo el camino para el desarrollo de una economía de tipo capitalista, viéndose también la clase dominante, en posición de exigir al indio como tributo, productos que no formaban parte de la estructura tradicional indígena.
Los autores Mario Sanoja e Irradia Vargas, clasificaban a los aborígenes de acuerdo a su modo de producción:
* Producción preagrícola: Se calcula que en esta etapa se inicio el poblamiento de nuestro territorio. Los primeros grupos humanos procedían del Amazonas, los Andes y el Caribe, y se dedicaron a la caza, la pesca y la recolección. Estos pueblos eran nómadas y vivían en cuevas. Sus instrumentos de caza eran fabricados con piedra, huesos y conchas marinas.
Durante este periodo, los aborígenes se asentaron en aquellas regiones donde podían obtener más provecho de los recursos naturales mediante el trabajo comunitario, como las riberas de los ríos Orinoco y Amazonas y en los llanos, Algunos grupos aborígenes comenzaron a practicar el cultivo de maíz y yuca de manera itinerante.
* Producción agrícola avanzada: Se caracterizó por la organización de los grupos humanos en aldeas cuyas viviendas eran muy variadas. Estos grupos estaban dirigidos por una máxima autoridad: “el cacique”. Cultivaban tubérculos como la yuca y la papa. La agricultura avanzó a tal grado que se han hallado vestigios de obras de calzadas en los llanos y de almacenamiento en los Andes. Practicaron la navegación en canoas, lo que les permitió el intercambio de productos.
* Producción Indohispano: Comprende la etapa que se inicia con el contacto entre los aborígenes y los españoles hasta nuestros días. La mayoría de la población la conformaban los caribes, quienes se localizaban en las áreas costeras. Con la Conquista se iniciaron los enfrentamientos y hostilidades entre españoles e indígenas, que diezmaron gran parte de la población autóctona. En esta etapa comenzó el proceso de mestizaje entre indígenas, españoles y negros.

CREENCIAS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS VENEZOLANOS
Cada pueblo indígena ocupa un territorio que según nuestras creencias nos fue otorgado por los Dioses. Son lugares sagrados a los que debemos cuidado y respeto y en los que vivimos organizados en pequeñas comunidades o poblados. Estas comunidades generalmente, son independientes económica y políticamente unas de otras, aunque mantienen entre sí estrechas relaciones sociales.
Los cabeza de familia o jefes de cada una de las familias de la comunidad, conforman una especie de consejo el cual es reconocido como la máxima autoridad. Entre los miembros de dicho consejo se escoge uno de ellos para que los represente en sus relaciones con otras comunidades. Estos jefes basan su poder en el prestigio que les proporciona su conocimiento sobre la historia sagrada, rituales y ceremonias, técnicas de caza y pesca, construcción de viviendas, comercio, etc. A su sabiduría deben agregarse la ecuanimidad, la tolerancia y el buen juicio.
Su liderazgo es reconocido por todos, pero no pueden imponer su voluntad, ni ejercer su poder sobre los otros miembros de la comunidad. En algunas etnias la autoridad se transmite de padres a hijos dentro de un mismo grupo. Las decisiones que afectan a la comunidad son tomadas de forma unánime en asambleas, luego de que cada uno de los miembros adultos ha dado su opinión al respecto.
En general, las sociedades indígenas de ahora, al igual que las de nuestros antepasados, son sociedades profundamente democráticas, en las que los alimentos, el trabajo y las diferentes responsabilidades que garantizan el bienestar de la comunidad son compartidos por todos sus miembros. Así vemos como son los hombres quienes se encargan de talar, limpiar y preparar el conuco y construir las viviendas, además de realizar otras actividades. Cazan y pescan, aunque en esta última también suelen participar activamente las mujeres y los niños.
Las mujeres por su parte se ocupan de la preparación de los alimentos, del cuidado de los niños y de garantizar a provisión diaria de agua y leña. También se ocupan del hilado de algodón, tejen cestas y chinchorros, así como collares y otros adornos que utilizan en su atavío personal. Ellas son las responsables del conuco y del fuego del hogar.
Los ancianos son los responsables de los ritos y ceremonias, deben conocer a la perfección la historia sagrada, y narrar sus enseñanzas a los más jóvenes para mantener viva la tradición. La educación está basada en el ejemplo. Los niños y jóvenes colaboran con sus padres y tíos en las distintas actividades que realizan, los adultos los orientan siempre con mucha paciencia y tolerancia, sin recurrir jamás al castigo físico.

SUS USOS
Con la práctica de la caza, la pesca y la recolección, los primeros pobladores de nuestro territorio utilizaron los recursos que les propiciaba la naturaleza. Probablemente la subsistencia en el interior del territorio requirió de los grupos indígenas el conocimiento de los ciclos biológicos de los recursos vegetales, para disponer de frutas semillas y granos, además de suelos fértiles.
El agua fue el principal recurso natural para los grupos indígenas que poblaron el territorio) venezolano. Por ello, sus aldeas se localizaron casi siempre en la cercanía de fuentes naturales de agua dulce, como ríos, lagos y lagunas, que aseguraban este líquido) indispensable para la vida. En muchos casos, llegaron a construir sus viviendas sobre las mismas aguas, corno los palafitos del lago de Maracaibo. Los ríos y los lagos proporcionaban alimento seguro; peces, especies terrestres que se acercaban a sus riberas a beber agua. y toda clase de animales acuáticos.
El recurso agua fue utilizado por nuestros indígenas para preparar sus comidas, para el aseo personal diario y, en otros casos, para curar las fiebres y otras enfermedades mediante inmersiones. Los ríos y los mares se convirtieron en vías de comunicación surcadas por canoas, curiaras y balsas, construidas con diferentes materiales, especialmente troncos de árboles. Para las comunidades agrícolas, el agua constituía un elemento de gran importancia, debido a que su presencia garantizaba las cosechas. De allí que la mayoría de los indígenas practicaban ritos mágicos o religiosos dirigidos a provocar las lluvias y conjurar las sequías. Comunidades como los timotocuicas realizaron obras para almacenar sus productos y regar las tierras de cultivo).
Los suelos fueron aprovechados de diferentes formas por nuestros indígenas. Los grupos de recolectores, por ejemplo, obtenían del suelo raíces, tubérculos, roedores, gusanos e insectos, que servían de alimento .Los grupos de agricultores aprovecharon las tierras fértiles para sembrar plantas, como el maíz, la papa, la yuca y otros frutos.
El barro se utilizó en la elaboración de vasijas, ídolos y otros objetos. Igualmente, fue aprovechado para la construcción de casas de bahareque. Algunas comunidades lograron extraer del suelo minerales como la sal, que fue de suma importancia, y el oro, que usaban como adorno sin valor de cambio.
La vegetación tropical de los bosques y sabanas ofreció a las comunidades indígenas una fuente casi inagotable de recursos y materiales que les permitió sobrevivir a pesar del escaso desarrollo tecnológico que tenían. Los árboles proporcionaron frutos comestibles y fibras para la fabricación de tejidos, cestas, redes y cuerdas, y para la elaboración de hamacas; además de la madera necesaria para la construcción de viviendas, embarcaciones y utensilios de trabajo.
En los bosques y selvas, los indígenas practicaron la tala limitada para construir sus aldeas y ampliar las áreas de cultivo. Sin embargo, esta práctica nunca puso en peligro el equilibrio de la vida vegetal, pues la deforestación sólo se hacía para satisfacer las necesidades inmediatas de la comunidad. En las sabanas, las comunidades indígenas aprovecharon la gran variedad de hierbas tanto para el uso alimenticio como el medicinal. La práctica de la quema. con la finalidad de limpiar los terrenos agrícolas, no afectó la vida cíe la flora la fauna silvestres ni las puso en peligro El carácter local de tales actividades y el abandono cíe las tierras afectadas facilitaban la recuperación de los suelos y la vegetación en breve tiempo.
La actividad de captura y caza de animales silvestres fue otra importante fuente de recursos alimenticios de las comunidades indígenas caza del venado, el chigüire, la lapa; así como la captura de tortugas, iguanas y culebras y la recolección de huevos de aves y reptiles se realizaron respetando las épocas de apareamiento y reproducción de los animales y sólo se practicaban sí eran necesarias.
Los indígenas venezolanos no produjeron materiales contaminantes de tipo sólido ni químico que afectaran las aguas de los ríos, lagos y mares. La mayor parte de sus desechos eran orgánicos, y el medio pronto los absorbía; además, eran muy escasos, y en su mayoría se enterraban o quemaban, y así se preservaba el ambiente.
Los indígenas que habitan actualmente en Venezuela son descendientes de aquellos primeros pobladores que llegaron a territorio venezolano hace miles de años, provenientes de diferentes lugares de la tierra, en especial desde Asia. Y aunque todos los pueblos presentan este origen común, cada uno de ellos ha desarrollado su manera de ser, adecuándose a sus condiciones particulares de vida.
En la actualidad sólo se tiene registro de los pueblos más numerosos, pero existen otros que aún se deben conocer y proteger.

Modelo de justicia
La justicia es una aspiración humana de carácter universal, que contribuye al mantenimiento de las normas de convivencia entre los integrantes del organismo social ya que, fortalece la democracia y detiene la creciente criminalidad, resulta primordial armonizar las políticas judiciales con un concepto de atención integral de las poblaciones más vulnerables, entre ellas, las indígenas.
La relación histórica del Estado con los descendientes de los habitantes originarios del territorio, ha transitado desde la negación, pasando por la asimilación, integración y coordinación, hasta llegar hoy al reconocimiento de su derecho a participar en la vida nacional con respeto a su cultura. Es importante dejar atrás interpretaciones tendentes a “exotizar” a los indígenas, presentándolos como una continuidad directa de las sociedades anteriores a la conquista europea y comprender que son seres humanos con plenos derechos, iguales ante la ley y que comparten necesidades y aspiraciones de todos los habitantes. El Poder Judicial, con especial interés de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, ha venido realizando esfuerzos a fin de hacer efectivo el acceso a la justicia a los pueblos indígenas, como parte de una política integral de grupos en situación de vulnerabilidad, partiendo de la concepción de que “no existe ninguna razón para que no seamos capaces de vivir con respeto a las diferencias que la vida nos presenta, ya sea por el color de nuestra piel, el género, las creencias o las diferencias externas que podamos presentar, con una dignidad intrínseca que deriva de nuestra esencia como seres fundamentalmente morales”. Venezuela es un país multicultural, que reconoce y garantiza la existencia de los pueblos y comunidades indígenas.
La Constitución de 1999 reconoció por primera vez el carácter multiétnico y pluricultural del país, incluye un capítulo especialmente dedicado a los derechos de los pueblos indígenas y abrió espacios de participación política indígena a nivel nacional, estadal y municipal. Entre los principales logros se podría nombrar:

- Año 2001 entró en vigor la Ley Orgánica de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras de los Pueblos Indígenas.
- Año 2002 se ratificó el convenio 169 de la OIT.
- Año 2005 la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas desarrolló y consolidó ampliamente este marco de derechos.
- Año 2009 se conmemoró la promulgación de "52 leyes que reivindican indirectamente los derechos de los pueblos indígenas".
- Se promulgó la Ley de Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y la Ley del Artesano y Artesana Indígena. Y Se inició el proceso de discusión y consultas del Proyecto de Ley de Coordinación de la Jurisdicción Especial Indígena con el Sistema Judicial Nacional.
El nuevo modelo justicia para los indígenas del país, ha obligado al Estado, a desarrollar a través del aparato institucional, políticas públicas respetuosas de la diversidad sociocultural y adaptadas a las particularidades de todos los grupos sociales que integran la nación. El nuevo contexto legal ha favorecido, la participación de representantes indígenas en espacios de poder y cargos de elección popular y esto ha hecho que las instituciones gubernamentales, han venido adaptándose a la nueva normativa, creando oficinas para el diseño e implementación de políticas públicas dirigidas a la población indígena según sus áreas de competencia y en la mayoría de las instancias son encabezadas por los mismos indígenas.
A pesar de los esfuerzos del gobierno por generar alternativas, se continúa dependiendo de un modelo económico desarrollista basado en la explotación de recursos naturales. Esto genera conflictos con las poblaciones asentadas en territorios con potencial minero, maderero, agroindustrial o geoestratégico.

BIBLIOGRAFÍA
  • Arellano, Fernando, S.J. Introducción a la Venezuela prehispánica, culturas de las naciones indígenas venezolanas. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas, Venezuela, 1986.
  • Navarro Carmen. Vive la historia de Venezuela. Las culturas originarias. Editorial Santillana, S, A. 2008.
  • Ley Orgánica de los Pueblos y Comunidades Indígenas.
  • Constitución Bolivariana de Venezuela.
  • www.enlaceindigenas.gob.ve/.
  • es.wikipedia.org/wiki/Aborigen.
  • www.monografias.com.
  • www.rena.edu.ve/.../comunidadesindi.html.

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